Send As SMS

martes, octubre 20, 2009

Esas dos visitas nocturnas

Todo ha cambiado desde que se fueron, o desde que yo me fui. Ya ni recuerdo como sucedió. Hoy sólo quedan algunos cabellos rojizos en mi ropa que se negaron a dejarme.

Puedo afirmar que ahora las cosas están mejor, al fin en su sitio. Nunca dejé de añorar la confortable tristeza que emana tan natural de mis poros.

Por eso pongo todo de mi parte para transformar lo que me rodea en algo diferente a lo que ustedes vieron y vivieron cuando, según recuerdo, fuimos casi hogar.

Las mañanas ya no son tan frías como lo eran hace unos meses. He vuelto a andar en camiseta por la vida sin demasiado temor al hielo que cae por las tardes.

Pero no puedo mentirles. Aún las oigo de noche cuando invaden con sus risas la tranquilidad de mi sueño. Y puedo sentirlas en casa merodeando como felices fantasmas:
la niña vuelve a jugar y a reír;
la madre vuelve a cantar y a besarme;
y yo vuelvo a abrazarlas y adorarlas.

¿Hasta cuándo irrumpen de esa forma? ¿Ya no se puede estar tranquilo ni en el propio cuarto? Por eso me voy lejos, donde no hay patios ni ventanas ni sueños.

domingo, enero 27, 2008

Nota "Femicidio"

Nota mía sobre asesinato de mujeres en México y Guatemala. Salió al aire el lunes 21 de enero.

viernes, diciembre 14, 2007

Aquí estamos ahora...

viernes, septiembre 21, 2007

Temporada de suicidas (Primavera)



Hoy, inauguración oficial. Son bienvenidos todos a los que la claridad sorprende atormentados, volando bajo, y que se aferran como polillas a una posibilidad luminosa que nunca llega.

Pasen y vean cómo sus esperanzas se rompen de sopetón, mientras el cielo se pone azul y los árboles florecen.

Que alguien me preste sus sueños para arrojarlos desde lo más alto del barranco.

¿Qué es esa luz que entra y llena mi cuarto? Es sólo la primavera con su equipaje de falsas promesas.

sábado, junio 23, 2007

El colmo es que incluso a veces sonreímos

¿No será desquiciada esta realidad de páramos humeantes? Charcos de sangre en todas partes y una miseria que se mezcla a la perfección con el oxígeno y el nitrógeno.

Y pese a todo, hay días en que nos sentamos a intercambiar carcajadas, mientras se nos agusanan los zapatos y el alma.

Es más, confieso que incluso hubo momentos –pocos, eso sí- en que todo cuadró, encontré un sentido y llegué a sentir amor.

Qué ironía tan grande el placer en medio del holocausto cotidiano de teléfonos y computadores, del metro y del café; de niños llorando y de madres solas, de vicios mortales y de hambre impune.

Y pese a todo crecen flores en el desierto. Entre tanta desolación y oscuridad surgen extraños destellos de ternura, halos de esperanza que nos sacan del estado de sitio.

Hay noches en que los huesos se desentumen, cuando fantaseo con parques floridos en los que nos acompañamos. Y vuelve el espejismo de la vida a asomarse por el horizonte del vertedero en que habitamos.

Pero en la mañana el mismo aletear de palomas ensangrentadas me despierta a la rutina, y todo vuelve a ser como siempre. La sonrisa de ayer resuena hoy tan despiadada.

viernes, abril 20, 2007

Pájaros en la cabeza

Escucha esta canción



Miraba a la ventana y soñaba con ser un astronauta pisando la luna
y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, falúas.
Y en la pizarra el profesor dictaba los teoremas.
En su cabeza sonaba el canto de un gorrión, pájaros en la cabeza.

Salía siempre tarde castigado por no estar nunca donde debiera
y en casa le esperaban el tedio y la comida servida en la mesa.
De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando.
"¿Dónde andas hijo mio? Siempre en las nubes," y nadie escucha el telediario.

Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.
Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

El tiempo pasó y todos crecimos
-bueno, no todos, algunos seguían
mirando por la ventana y sobrevolando
la moqueta azul de la oficina.
En el trabajo aún se perdía
en las selva de sus sueños
y un grito le nombraba, le arañaba
y rompía el dulce sortilegio.

Madre aún seguía sirviendo la sopa,
"¿Cuándo sentarás la cabeza?
Un día la abriremos y bandadas de cotorras
escaparán de ella".

Él sonreía sin dejar
de mirar por la ventana,
soñando mundos mejores,
lluvias que caían sobre parejas que se amaban,
claveles en los fusiles,
barcos que sueltan amarras,
luces de faros, besos de mujeres que nunca,
nunca le miraban.

Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.
Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

Una mañana de enero nuestro hombre
se subió a lo alto de la Torre España
para ver si al morder el azul gris del cielo
los pájaros callaban.
Mirando absorto la ciudad,
ni el rumor de su pecho escuchaba,
ni a madre, ni al televisor, ni a la oficina,
sólo un lejano batir de alas.

Cuando nos quisimos dar cuenta
nuestro chico había desaparecido.
Nadie en lo alto de la torre lo vio abandonar
la sombra gris del edificio.
Nadie lo vio caer al suelo,
nadie oyó sus carcajadas,
sólo el sonido de cien pájaros -o alguno más-
escapando de sus jaulas.

Nada se supo de este soñador,
del canto de sus aves,
hasta que llegaron cartas, retazos de sus alas
en forma de postales.

Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.
Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.


Ismael Serrano

lunes, abril 02, 2007

Intento de reivindicación


Tengo ganas irrefrenables de decirles a las mujeres que han pasado por mi vida algo que nunca les dije: ¡Putas!

Disculpen la tardanza. Perdónenme por no haber tenido el coraje necesario para tratarlas tan mal como querían y merecían. Cuánto lo siento.

Hoy ya es tarde y hasta el peor de mis venenos no hace efecto en ustedes.